Pontazgo para pasar el Agoyán. 1898

Columnistas, Opinión

En remembranza a Mario Freire T.

“El Congreso de   la República del Ecuador, considerando: que son deficientes los recursos asignados para la construcción del camino de Canelos a la región oriental. DECRETA:

Art. 1.- Asígnase para dicha obra los siguientes fondos: 1º.- Un centavo de sucre impuesto a cada litro de aguardiente que se introduzca a la provincia de Tungurahua, sin perjuicio de los dos centavos por litro, que hoy paga este artículo para el mismo objeto; 2º.- El producto de la venta de terrenos baldíos de la provincia de Tungurahua, 3º.- El uno por mil adicional que se impone a  la propiedad territorial de la misma; 4º.- El uno por mil adicional a todas las parroquias de la Provincia que no estén recargadas con este impuesto para la construcción de los caminos de Píllaro y Paza, o para otro objeto.- 5º.- Un pontazgo en el puente de Agoyán, a razón de diez centavos por cada acémila con carga.

Art. 2.- Quedan subsistentes todos los impuestos y leyes anteriores, relativos al camino al Oriente.

Dado en Quito, Capital de la República, a 9 de octubre de 1898.- El   Presidente de la Cámara del Senado, M. A. Larrea.- El Presidente de la Cámara de Diputados, Modesto A. Peñaherrera.- El Secretario de   la Cámara del  Senado, Miguel Abelardo Egas.- El Secretario de la Cámara de Diputados, Manuel E. Correa.

Palacio de Gobierno en Quito, a 14 de octubre de 1898.- Ejecútese.- Eloy Alfaro.- El Ministro de Hacienda, A. L. Yerovi.” (Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones de la Asamblea Nacional de 1896 – 1897, Quito, Imprenta Nacional, p. 22-23)”

¿Qué es lo que nos revela este “decreto” situado en los inicios del alfarismo? Pues sacamos algunas opiniones. Entendemos que no se trata de emprender una apertura de camino desde Canelos internado en la selva hacia más adentro de la región amazónica, tenida como reducto de tribus fuera de la llamada “civilización”. Se trata de tener camino desde Baños hacia el Oriente, pasando por Las Barrancas que ahora se llama Mera.

¿Qué se podía esperar de un impuesto de un centavo de sucre que podía ingresar a la provincia de Tungurahua, proveniente de fuera de los límites provinciales? Recordemos  que el contrabando era el modus operandi, hasta con rutas abiertamente conocidas por el propio Agoyán y por Sumbagua. Y como puede verse en lo que tiene que ver con aguardientes, la ley tenía en el alcoholismo y sus borrachos, su fuente de ingresos. Pobre Patria la que pone impuestos a la sinrazón tratando de recoger limosna de los parias, que fueron sobre todo los indígenas, los choloa y los blancos depauperados caídos en la enajenación mental.

En lo que tiene que ver con terrenos baldíos ¿Quiénes estaban en Tungurahua en condiciones de comprarlos con trámite ante el Estado? ¿Acaso esto no beneficiaba a los latifundistas? A parte de esto, otra carga del uno por mil a toda la propiedad territorial de la provincia, y redundantemente, a las parroquias que no estén   cargadas de este impuesto para construir carreteras en Píllaro y Pasa,  las que sabemos han sido abiertas por los propios brazos de toda suerte de mingueros de sus comunidades.

Así las cosas, se construyen los puentes con la participación de un pueblo entusiasmado, como uno con cubierta y pasamanos sobre el Pastaza en Agoyán. Pero ni los puentes ni los caminos han sido para beneficio de sus constructores. Si quieren pasar con su burro  o su mula con carga, deben pagar 10 centavos por acémila, para llegar al pueblo y vender por cinco centavos su trabajo, y emprender el regreso borrachos y felices de pagar impuestos al Estado. ¿Qué pensaría de esto Eloy Alfaro?

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