Aranceles y perdedores

Con el alza de aranceles a los productos que ingresan a Estados Unidos, los grandes perdedores serán los consumidores de esos productos, es decir, los estadounidenses, dado que tendrán que pagar más para adquirirlos. El beneficiario inmediato será, en cambio, el gobierno. Recaudará más dinero gracias al incremento arancelario, que lo pagarán, al final, los consumidores. Por regla general, las tarifas y los aranceles castigan a los compradores.
Ha dicho Trump que el incremento arancelario equilibrará la deficitaria balanza comercial y que Estados Unidos volverá a producir lo que producen otros países, como vehículos. En otras palabras, considera que Estados Unidos venderá al mundo más de lo que compra sobre la base de una especie de sustitución de importaciones. Con esta visión ha renacido el anticuado mercantilismo, mientras el libre comercio internacional ha sido enviado al cementerio de los libros olvidados.
La historia enseña que el mercantilismo arancelario destruye las economías, volviéndolas poco competitivas y excesivamente caras. La destrucción de la economía argentina comenzó con el mercantilismo de Perón. Chile tuvo que abandonar el Pacto Andino para no quedar atrapada en la perversa sustitución de importaciones. Decidió abrirse y competir en el mundo y, por ello, despegó más rápido que otros países latinoamericanos. Si bien dentro de la Unión Europea existe un mercado libre, el excesivo intervencionismo de Bruselas sobre la producción de cada país europeo y el cerco arancelario hacia afuera, han perjudicado a los consumidores del Viejo Continente.
Los productos ecuatorianos que ingresan a Estados Unidos con tarifa cero ingresarán con tarifa o, más bien dicho, con el impuesto del 10%. Esta será la suerte del cacao, el banano y los camarones. Otros productos, como las flores, que ingresan con tarifa del 7%, lo harán con el 17%. Ecuador no tiene un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, a diferencia de Colombia, cuyas flores ingresarán con tarifa del 10%. Dado que los demás productores de la región y del mundo de cacao, camarón y banano también pagarán aranceles de 10% o más, la producción ecuatoriana no dejará de ser competitiva.
La reacción de los consumidores estadounidenses será determinante para ver si Trump mantiene la guerra de aranceles. (O)