“Cabezas huecas”

Columnistas, Opinión

La Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín, Alemania, es uno de los encuentros de Arte Contemporáneo más representativos del mundo entero, ya que, usualmente reúne aproximadamente a más de 500.000 visitantes de varios países y a miles de Artistas.

En la 9ª edición de ésta famosa Bienal de Arte Contemporáneo, desarrollada hace 9 años, se presentó la obra “Monumento a la nueva generación: cabezas huecas” creada por Anna Uddenberg, Artista alemana que procura confrontar con su creatividad a la modernidad de la era digital, al exagerado y desordenado consumo masivo y a una posible identidad femenina global, a través de la expresión visual, que enlaza a la escultura con el performance como plataformas visuales.

En esta edición de la Bienal de Berlin, la Artista mencionada, hace alusión con el monumento presentado, a la importancia que las generaciones sumidas en el mundo digital y de las redes sociales le dan a la autoimagen, a la importancia de vivir del “qué dirán”, al narcisismo que tristemente aumenta en nuestras sociedades en especial jóvenes y al uso que damos a las tecnologías; Ana Uddenberg, usa al cuerpo humano como lienzo hermoso, para cuestionar nuestra manera de proyectarnos dentro del uso excesivo de la tecnología sin control, sin plan de dar cabida a procesos de construcción de mejores y más inteligentes sociedades y simplemente enfocadas en permanecer en la sombra de la obediencia a un sistema, que seguro, no nos llevará a ningún buen fin.

Las “cabezas huecas” a las que la Artista alemana hace alusión, se refieren a la posibilidad de criticar la vacuidad de las identidades construidas en un mundo meramente virtual, donde las “apariencias” y “poses” dominan la narrativa.

En este monumento que nos ha hecho pensar mucho y reflexionar, se nota la figura humana de una mujer que refleja estar despojada de contenido humano real, que refleja la superficialidad a la que una persona puede llegar y la desconexión con uno mismo, que reina usualmente en las interacciones digitales.

La obra nos demuestra la capacidad que tiene el uso permanente y sin control de redes sociales, que coadyuva al nacimiento de narcisistas, de gente inmediatista que siempre necesita una constante validación que lastimosamente no la encuentran en su interior y la buscan fuera equivocadamente; nos refleja la alienación mental que muchas veces marca “la moda” sin criterio, en personas que al intentar encajar en un molde impuesto virtual que parece “perfecto” no pueden lograr encajar y se frustran tanto llegando incluso al suicidio.

He procurado traer a colación, 9 años más tarde de haber sido expuesta ésta obra, porque ahora mismo, somos testigos de la impactante manera de ser de tantos jóvenes, muchos de ellos enajenados por las sociedades que piensan que las redes digitales son su mejor arma, cuando son absolutamente incapaces de decir lo mismo que dicen en redes mirándole a los ojos a la persona a la que funan por estos medios o son incomprensiblemente muy diferentes a lo que “hacen parecer que son” en redes sociales. Ese tipo de procesos, para el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, quien fundó el grupo “Samsung” en 1938, inyectan la adicción a las redes sociales en las sociedades, generando en poco tiempo sociedades hipócritas, superficiales, con altos índices de estrés permanente, baja autoestima, ansiedad y depresión continuas;  sociedades que tienen subjetivamente una noción de que el tiempo pasa más rápido ahora, debido a una crisis temporal que termina siendo una dispersión temporal como consecuencia de la atomización del tiempo, es decir, esa disincronía, es una sensación de que el tiempo avanza de forma más rápida; y, lo peor, es que el tiempo así sentido, carece de una duración y de un orden que lo rija.

En conclusión ésta obra de Anna Uddenberg, nos recuerda la importancia verdadera de vernos reflejados en ese espejo distorcionado de su obra que nos hace regresar a ver la sociedad digitalizada, procurando invitarnos a cuestionarnos y pensar qué tanto de nosotros mismos queda después de subir una imagen de nuestro ser auténtico en línea. (O)

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