Enfrentamiento de egos

Columnistas, Opinión

El debate presidencial del domingo 23 de marzo de 2025, dejó más dudas que certezas a todos los ecuatorianos y quedó muy claro la calidad de profesionales que son ambos candidatos. Una vez más se han burlado del país, insultando la inteligencia de los televidentes y radioescuchas que durante las dos horas de debate, esperaron encontrar soluciones a los problemas socioeconómicos que atraviesa el país. Lo único que se evidenció es el síndrome de Hubris y el sesgo cognitivo Dunning-Kruger del que adolecen los personajes que persiguen la primera magistratura.

A nadie le queda duda, que el único resultado del debate fue un enfrentamiento de egos. Obnubilados y con sus mentes opacas, se dedicaron a atacar como si estuvieran en un encuentro de Pit Bulls, conociendo perfectamente que ambos tienen “rabo de paja”, ya que darle un poco de poder a la ignorancia y esta se convertirá en prepotencia. ¿A quién quieren engañar?,  es imposible tapar el sol con un dedo, porque la mayoría del pueblo ecuatoriano, sabe que los candidatos tienen un historial deshonesto y viven en un mundo de mentiras, rodeados de aduladores que cuidan su cargo e hipócritamente aplauden o postean, mientras el caudillo habla con una verborrea descarada pretendiendo embobar al pueblo.

El Ecuador vive un apocalipsis político, donde los intelectuales han sido aniquilados y reemplazados por marionetas narcisistas, financiadas con recursos de dudosa procedencia. Los estadistas se han extinguido y al mismo tiempo el pueblo se ha dormido, soñando ingenuamente en la redención y en el limbo de los justos. El silencio del ciudadano espectador de su país en debacle, solo afirma el siguiente refrán “la diferencia entre los animales y los humanos, es que los animales nunca permitirán que el más tonto e incapaz de la manada los guíe”. (O)

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