Formación cívica y social
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La idea de educar para construir una sólida estructura política y cívica, con el objetivo de definir la identidad de la nación, ha estado presente siempre en las sociedades americanas desde los inicios de su independencia. La Historia, atribuye a Simón Bolívar que, en su manifiesto al Congreso de Angostura (1819), expresaba su deseo de que la educación popular constituyera la base para la «moral» y las «luces» que necesitaba la República: formar el espíritu público, y la moral republicana. (Mayordomo A. en la Revista Iberoamericana de Educación. 2008)
La Enseñanza de los Estudios Sociales tiene como objetivo ofrecer a los estudiantes una visión general de la sociedad donde viven; su ubicación y desarrollo en el espacio; su origen y evolución histórica; su papel en el marco de la Geografía y la Historia del mundo. También se orienta a desarrollar destrezas que les permitan enfrentar otros campos del aprendizaje, los desafíos de la producción y el emprendimiento; así como su identificación con su patria, y el reconocimiento de los valores de la democracia y la ciudadanía.
Durante la campaña electoral, fue notorio la deficiente actuación social y cívica de varios candidatos y sus seguidores. La falta de claridad conceptual, ponencia argumentada, lógica explicativa o respuestas concretas a preguntas realizadas en entrevistas; acompañado de algunos vulgarismos, utilizados como muletillas, son evidentes. Entrar a una tienda o almacén y no comprar es para que se molesten; preguntar precios, solicitar información, causa recelo. Desconocer de algo es motivo de burla. Y lo que es peor, que del vocabulario utilizado se haya desclasificado el concepto real de la palabra para dar paso al doble sentido.
No digo que no hay formación para la sociedad y el civismo, siempre ha existido como instruccional pero no como educativa, porque no existe la práctica desde la fuente formativa de integridad, como es la familia. Consecuencia, deficiente desarrollo de competencias ciudadanas, participación democrática, juicio crítico, diálogo respetuoso; y, acción y reflexión.
Es imperativo buscar rutas de pensamiento y acción que lleven hacia un concepto renovado y comprometido de ciudadanía, basado en el respeto de valores éticos universales. La educación general debe aunar esfuerzos por insertar una educación ciudadana que contribuya a redefinir el espacio público, con lo cual se crea conciencia, intereses y pensamiento crítico en la sociedad. A las instituciones educativas se les ha asignado la responsabilidad de preparar al estudiantado para que desempeñe una ciudadanía participativa y adquiera valores para la convivencia democrática. Las disciplinas escolares, tienen una oposición permanente entre el carácter científico frente al carácter instrumental. En la educación general básica, las enseñanzas deben incidir en su carácter instrumental mucho más que en su carácter científico, porque estas están al servicio de la practicidad cotidiana, mucho más que el de los saberes puramente intelectuales o propedéuticos. Ese es el caso de la educación Cívica, en dónde se destaca la importancia del desarrollo de hábitos como actitudes, valores y normas. Sin pensamiento cívico y social, no hay amor a la Patria. (O)