Máscaras, barro y cultura andina

Interculturalidad

Entre la tierra y el arte, entre la historia y el presente, se levanta una exposición que conecta con lo más profundo del ser humano: “La Máscara y Yo”, una muestra compuesta por 30 máscaras de arcilla del artista ambateño Diego Sierra Guevara.

Esta propuesta cultural no solo revela el talento técnico y artístico de su autor, sino que representa un homenaje a la identidad andina, al simbolismo ancestral y a la íntima relación entre el ser humano y la naturaleza. Cada máscara narra una historia, una emoción, una conexión con la tierra, que el barro convierte en memoria viva.

La máscara, como objeto simbólico, ha sido utilizada desde tiempos remotos en múltiples culturas para rituales, festividades y representaciones espirituales. En esta exposición, Diego Sierra retoma esa tradición milenaria para reinterpretarla desde una perspectiva contemporánea, con una fuerte carga filosófica y ecológica.

A través de su obra, el artista propone un viaje introspectivo que parte del barro como materia prima, pero también como metáfora de la vida misma. Las formas, texturas y colores de sus máscaras se inspiran en aves, flores, hojas y elementos naturales que habitan el paisaje andino, construyendo un universo donde lo espiritual y lo terrenal se entrelazan.

El contenido filosófico de “La Máscara y Yo” se manifiesta en su búsqueda de respuestas sobre quiénes somos y de dónde venimos. Cada pieza invita al espectador a reflexionar sobre su identidad, su entorno y su papel en la conservación de la cultura y la naturaleza. El barro deja de ser solo material para convertirse en lenguaje, en puente entre generaciones.

Uno de los aportes más valiosos de esta exposición es su enfoque educativo y comunitario. Además de la muestra artística, se contempla la realización de conversatorios donde se abordarán temas como la técnica cerámica, la historia de la máscara en el mundo andino y su valor como símbolo de resistencia cultural.

“La Máscara y Yo” es, en definitiva, una experiencia artística integral que va más allá de la contemplación estética. Es una invitación a reencontrarse con las raíces, a escuchar el susurro de la tierra y a entender que en el barro también habita la memoria. (I)

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