Precariedad en quebrada Pisocucho

Titulares

Enrique Torres, residente del barrio Juan Pablo II en la parroquia Izamba, denunció la gravedad de vivir en el lugar debido a la generación de malos olores de las aguas servidas durante toda su vida. La quebrada Pisocucho, ubicada en el sector, presenta una tubería de aguas servidas que se derrama y se mezcla con el agua de regadío o lluvia que descienden desde las parroquias Martínez y Atahualpa.

Torres manifestó que ninguna autoridad se preocupa por el problema, solo acuden cuando necesitan votos. Afirmó que alrededor de 10 familias viven soportando estas condiciones insalubres, incluyendo pestilencia, ratas y basura. Hace 10 años, la tubería fue embaulada, pero con la construcción del intercambiador de la Indoamérica y un fuerte aguacero, la tubería se tapó.

Actualmente, la quebrada arrastra aguas servidas, agua lluvia y agua de riego, lo que genera una gran pestilencia. Los mayores olores se producen en la mañana y a las 18:00 horas, cuando ciertas curtidurías desfogan sus desechos y el agua cambia de color. Torres también denunció que el personal de Emapa solo llega al sitio a tomar fotografías y se va. Incluso, el ciudadano mencionó que debió rellenar su vivienda y le multaron con 800 dólares. (I)

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